Permiso para equivocarse

Posted on Posted in Uncategorised

Hay dramas que no existen, pero se sufren. Molestos latigazos de culpabilidad que resultan de habernos equivocado de ruta. Perderse en el camino remueve certidumbres y abate en ocasiones el condicional sentido de la autoestima.
Errar, sin embargo, no es esa hija del mal andar, por mucho que nos prive del aliento de nuestra percepción de navegación segura hacia destino cierto.

Equivocarse es acertar en pequeñito. Sí, has leído bien. Decir algo mal nos hace conscientes de la necesitad de decirlo (o hacerlo) de otra manera. Es cuestión de asumir e incorporar los frutos que el error alberga.

Estigmatizada por nuestra cultura, la equivocación aguarda su momento de mostrarse maestra de oportunidades perdidas o ganadas, si sabemos acoger su ruego con una acción reparadora.

Cuando hablamos en público no podemos esperar funcionar como una máquina. El lenguaje está lleno de trampas y, a veces, caemos en alguna. Pero ese mismo lenguaje que nos condena puede liberarnos por medio de una victoriosa salida. Pongamos que pronuncias mal un gentilicio dos veces durante una charla y, cuando lo vas a emplear una tercera vez, te das cuenta de que lo has dicho mal las anteriores veces. Puedes sentirte como gorrión enjaulado o, reconociendo tu error, usar el humor para oxigenar el apuro.

Los escritores están acostumbraos a rectificar sus historias, introduciendo cambios argumentales, omitiendo palabras y referencias, modificando detalles innecesarios, signos de puntuación… Forma parte del oficio.

Quien habla para una audiencia debe aspirar a la excelencia comunicativa. Por eso, lejos de arrugarse cuando mete la pata, bueno es permitirse errar para rectificar de inmediato y evitar en el futuro caer en lo mismo. La clave está en la atención, la humildad y la rectificación. No hay nada más bochornoso que ver a alguien justificar aquel nombre mal pronunciado o aquella frase mal empleada, para no asumir la comisión del error.

Porque quien habla, yerra. Y quien yerra aprende. Si quiere.